Crónicas

Publicado el 17 de septiembre de 2015 a las 01:10 | por César Muela

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La perfecta intensidad de Steven Wilson en Madrid

Hand.Cannot.Erase era el pretexto ideal para volver a disfrutar de Steven Wilson en Madrid. A pesar de la tarde lluviosa, había una larga cola de gente esperando para entrar en La Riviera. Al final, calculamos que se reunieron unas 1000 personas, algo lejos del sold out, pero una buena cifra teniendo en cuenta que era un miércoles cualquiera, que Wilson no es un artista de masas y que la entrada eran 40 euros (sin teloneros).

El concierto comenzó con puntualidad británica, como no podía ser de otra manera. A las 20.30 en punto comenzaron a salir los miembros de la banda que lleva en directo el artista:

  • Craig Blundell (batería)
  • Nick Beggs (bajo y coros)
  • Dave Kilminster (guitarra)
  • Adam Holzman (teclado)

Ya todos sabemos la fama que tiene La Riviera en cuanto a sonido, pero lo primero que hay que destacar del show es que la banda sonó genial. Trajeron su propio equipo y, la verdad, se distinguió todo perfectamente y aunque seguro que hubo zonas de la sala con mejor o peor acústica, es digno de mención que no acabemos comentando el típico «pero, en fin, ya sabemos el sonido que tiene La Riviera». Seguro que tuvo que ver, aparte del equipo, que los músicos son de otro nivel, juegan en otra liga. He visto pocos músicos tan pulcros en la ejecución, tan bien coordinados y tan concentrados como los de Steven Wilson. Mira que tiene composiciones difíciles de llevar al directo, pero salvo alguna nota calada puntual en la voz, el resto fue prácticamente perfecto. Solo por eso, merece la pena mucho no perderse a esta formación en directo.

Pero es que luego viene el repertorio. Si te gustó Hand.Cannot.Erase tanto como a nosotros, entonces tenemos buenas noticias. Toca todo el disco entero, de principio a fin. El concierto dura algo más de dos horas y cuarto y está dividido en dos partes, así que hay también tiempo para repasar otros temas. Comienza con la intro «First Regret» y, a partir de ahí, sigue con «3 Years Older» y mantiene el mismo orden del CD hasta llegar al outro «Ascendant Here On» (se salta «Transience», eso sí). En la segunda parte escuchamos temas de su anterior trabajo, The Raven That Refused to Sing (And Other Stories) y toca algunos temas de Porcupine Tree que nunca había interpretado como solista en directo.

De la primera parte del espectáculo, las que más me gustaron fueron «Hand.Cannot.Erase», un earworm que animó mucho al público, «Index», cuyas texturas musicales crearon un momento muy íntimo (dice mucho de la comunión con el público que, a pesar de que hay partes casi sin música, no se escuchaba a demasiada gente hablar, algo que, desgraciadamente, no es normal en las salas de nuestro país) y «Home Invasion», todo un rompecabezas musical en el que hasta el propio Wilson empieza tocando el bajo para luego volver a la guitarra de nuevo (y, por cierto, muy buenos los efectos de voz aplicados desde la mesa, muy envolventes).



Respecto a la segunda parte, «Lazarus», de Porcupine Tree, fue muy celebrada; me sorprendió bastante la dureza en vivo de «Harmony Korine», que, con unos arreglos, podría pasar perfectamente con un tema black metal; «The Watchmaker» impacta con una doble proyección en un fino telón que cubría a la banda; «The Sound of Muzak», de Porcupine, es todo un hit dentro del progresivo, así que fue bastante bien recibida (y la interpretación fue magistral); «Open Car», otra de Porcupine, fue llamada cariñosamente como «gay metal» en referencia a una broma que comentaremos ahora y sonó brutal; y para cerrar «The Raven That Refused to Sing», que me encandiló gracias a la animación creada por Jesse Cope que se proyectó en la pantalla del fondo del escenario.

¿Y qué tal el espectáculo? Una gran pantalla dominaba la parte central posterior del escenario y en cada canción se mostraban imágenes que seguían la historia que relata la letra correspondiente. Hay que felicitar aquí a Steven, porque la producción y la realización de las imágenes es exquisita y se nota que es un trabajo hecho con mimo y con gusto y para el que se ha rodeado de grandes profesionales. El juego de luces, aunque no es demasiado ambicioso, es más que suficiente para complementar las imágenes de la pantalla y crear una ambientación propicia para la música que estamos escuchando.

La puesta en escena de la formación es sobria. Cada uno está en su sitio, salvo Steven, que tiene libertad de movimiento y que con sus peculiares gestos interactúa con la audiencia. Me gustaron también las pausas entre canción y canción, en las que escuchamos a un Steven dicharachero, que mezclaba un humor muy fino (dijo que antes de empezar el concierto le habían hecho 4 entrevistas y que los cuatro medios españoles encargados tenían la palabra metal dentro, algo que le sorprendió porque él no se considera metal y ahí viene el chiste con «gay metal» y «Open Car» que comentábamos unas líneas más arriba, además de que comentó que le daba pena que el periodismo musical salga adelante solo gracias al metal) con anécdotas personales (como el recuerdo de cuando Porcupine Tree sustituyó a Black Sabbath en un Sonisphere hace 5 años y en el que un fan no dejaba de hacer el gesto de dedos en UVE de la mano en primera fila, equivalente a nuestro ‘que te jodan’) y con historias detrás de los temas (conocimos que «Routine» es uno de sus temas favoritos o que «Lazarus» fue compuesta hace doce años como banda sonora para una película de ciencia ficción).

La marca Steven Wilson no pudo faltar y es que, por petición expresa, el staff tuvo que estar pendiente del público para que nadie tomara fotos ni grabara vídeos del concierto. Se vio algún móvil esporádico por ahí (como el nuestro grabando el vídeo de arriba), pero, en general, sorprendió ver lo respetuosa que fue la gente con la decisión de Wilson, que confesó «a mí no me molesta en verdad, pero sí a la persona que tienes detrás».

En resumidas cuentas: fue un conciertazo. Unos músicos increíbles, unos temas intensos y que tocan muchos estilos musicales y ese aura especial que desprende Wilson son unos ingredientes para que esas casi dos horas y veinte no se hagan largas. Y es complicado, pero lo consigue (aunque, lógicamente, te tiene que gustar su música).

Setlist de Steven Wilson en Madrid:

  1. First Regret
  2. 3 Years Older
  3. Hand.Cannot.Erase
  4. Perfect Life
  5. Routine
  6. Index
  7. Home Invasion
  8. Regret #9
  9. Lazarus (Porcupine Tree)
  10. Harmony Korine
  11. Ancestral
  12. Happy Returns
  13. Ascendant Here On…
  14. The Watchmaker
  15. Sleep Together (Porcupine Tree)

Bises

  1. The Sound of Muzak (Porcupine Tree)
  2. Open Car (Porcupine Tree)
  3. The Raven That Refused to Sing
César Muela

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