La intensidad en penumbra de Russian Circles en Madrid

Noche de post-rock y post-metal.

A pesar de ser un miércoles normal, casi 500 personas no quisieron perderse a Russian Circles en Madrid, que vinieron para presentarnos su últimp LP, Memorial, publicado a finales de 2013. Vinieron acompañados de Helms Alee, una banda de Seattle que comparte sello discográfico (Sargent House) con los de Chicago.

Helms Alee, no para todos los públicos

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Pocos minutos después de lo previsto, el trío de Seattle salió al escenario para mostrarnos su estilo, difícil de definir, pues por momentos puede ser post-rock de libro, otros metal psicodélico, otros rock avant-garde, otros stoner pesado y otros minimalismo. A diferencia de Russian Circles, Helms Alee sí incluye voz en sus temas, aunque quedó patente que las melodías vocales las utilizan más como instrumento que como gancho, es decir, no tienen protagonismo y me dio la sensación de que estaban totalmente enfocadas a enfatizar las sensaciones que transmiten sus canciones.

Cantan los tres. La baterista y bajista se complementan bien con voces dobladas (algo desafinadas en ciertos pasajes), mientras que el guitarrista usaba un registro más gritón, que habrá a los que les parezca estridente y otros que pensarán que es muy enérgico.

Se centraron sobre todo en los cortes de su último álbum, Sleepwalking Sailors, de los que me gustaron “Pinniped”, que por su caña y su dinamismo me recordó ligeramente a Mastodon, y “Tumescende”, con una base rítmica muy interesante. “Pretty As Pie”, de su segundo trabajo, Weatherhead, fue quizá la más post-rockera, con una melodía de guitarra amigable y un ritmo animado que levantó algunas palmas, aunque mi parte favorita es cuando rompe y se vuelve muy cruda. Sonó bestial.

Es un grupo que personalmente no me transmitió demasiado, pero también es cierto que tienen un estilo no apto para todos los públicos. Como cualquier tipo de arte, o te llega o no te llega y sus canciones son muy experimentales. Aun así, encajaron bien como teloneros y seguro que algún fan consiguieron porque, en verdad, dieron buen directo.

Setlist de Helms Alee:

  1. Pleasure Center
  2. Tumescence
  3. Grandfather Claws
  4. Pinniped
  5. Ripper No Lube
  6. Dodge The Lightning
  7. Fetus. Carcass.
  8. Pretty As Pie
  9. Borrowed Wind
  10. Paraphrase

Escúchalo en Spotify.

Russian Circles, todo lo ‘post’ es para ellos

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Con una puntualidad británica, Russian Circles llegaron, descargaron su energía y se fueron. Siempre con esa luz que podéis apreciar en esta imagen de aquí arriba. Nunca les vimos las caras. Tal vez ese contraluz y ese juego de luces, que complementó genial las partes más intensas del show, estaban pensados para que la gente se concentrara en la música. Desde luego, era fácil quedarse embobado con sus siluetas, especialmente con la de Dave Turncrantz, un baterista con un juego de brazos genial y un talento muy grande en su instrumento.

Arrancaron con “Deficit”, de Memorial, que rugió con ese riff pesado y metalero que, curiosamente, sirve de gancho melódico en el tema. El guitarrista Mike Sullivan enseguida dio buena cuenta de su loop pedal, y es que secuenciaba al momento bases de guitarra para seguir tocando capas y capas de melodías encima. Hay que felicitarle porque hizo un trabajo soberbio y le abrió la boca a más de uno.

“Carpe”, de su primer álbum, Enter, se llevó una gran ovación, y es que en la Joy Eslava había muchos seguidores acérrimos de la formación de Chicago. Lamentablemente, también había parte del público que hablaba o gritaba entre canción y canción, o en las partes tranquilas, lo que rompe la magia que aspira crear una música como la de Russian Circles. Está claro que todos van a pasarlo bien, pero quizá sí faltó más respeto tanto para los artistas como para los que querían escuchar bien a ese grupo por el que pagaron por ver.

Me encantó como ejecutaron “309”, de su anterior esfuerzo, Empros. Tiene una dinámica impresionante y es una composición completísima. El contraste entre la parte tranquila y melódica del último tercio con los ‘golpazos’ de bajo es magistral.

El bombo-latido que cimienta “Station” fue hechizante, y ese riff animado de guitarra sirvió para que media sala contoneara hacia delante su cabeza al son del tema. Creo que fue de las que más triunfaron del repertorio, sobre todo porque combina muy bien todos los ingredientes de Russian Circles: contundencia metalera, gusto por las melodías y un sonido muy orgánico.

Los bonitos arpegios iniciales de “Mlàdek”, que acaban desembocando en un corte con riffs muy heavys, fueron todo un puntazo, aunque creo que con “Death Rides a Horse”, tema que eligieron para los bises, dieron la campanada final con mucha caña y con un público encantado.

Russian Circles son todo unos maestros del post-rock y del post-metal, pero es que su directo es de otro mundo. Da gusto escuchar lo compaginados que están, lo medido que está su concierto y lo natural que sigue sonando todo. Es como si cada parte de canción fuera la más apropiada en cada caso. Si le sumamos una interpretación buenísima y un sonido que acompañó bastante (quizá se echara en falta un plus de presencia de la guitarra para ganar rotundidad, pero eso va en gustos, claro) el resultado es difícilmente mejorable. Si te gusta su estilo de música, no deberías perdértelos en concierto. Recordamos las dos fechas que les quedan por España:

  • 17 de abril, Santiago de Compostela (Sala Capitol) [Entradas]
  • 18 de abril, Durango (Wombat Fest) [Entradas]

Setlist de Russian Circles:

  1. Deficit
  2. Carpe
  3. 309
  4. Harper Lewis
  5. Geneva
  6. 1777
  7. Station
  8. Mlàdek
  9. Death Rides a Horse

Escúchalo en Spotify:

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