Crónicas

Publicado el 3 de noviembre de 2015 a las 19:38 | por César Muela

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Dokken en Madrid: cualquier tiempo pasado fue mejor

Seis años después de su última visita a la capital (si la memoria no me falla) y sin ningún nuevo disco ‘reciente’ bajo el brazo, estuvimos viendo a Dokken en Madrid, que vinieron acompañados de los suizos Vanadine. Sorprende que un clásico del hard rock como el señor Dokken no lograse meter más de 200 o 250 personas en la sala Cats, que, definitivamente, se quedó muy grande. Y eso que era viernes, buena hora, sala bien comunicada, etc.

Vanadine: mala pata con el sonido

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Lo de Vanadine fue mala suerte. Les pasó de todo con el sonido: ahora el bajo no se escucha, ahora la PA deja de funcionar, ahora un acople… Fue una lástima porque su hard rock moderno, con buenos grooves, unos riffs pesados y una voz rota y con carácter (desafinada por momentos, aunque, visto lo visto, no descartemos que fuera porque no se escuchaba bien en el escenario), habría sido un aperitivo más que suculento para Dokken. En su lugar, la parte central de su actuación fue fría y el público parecía estar más preocupado de intentar escuchar el concierto que de disfrutarlo.

De las canciones que interpretaron, pertenecientes a su debut, Liar, me gustaron la propia “Liar”, con una rotundidad genial y un estribillo muy pegadizo, la fiestera “Fuck U”, macarra y adictiva, “Da Boobs”, una curiosa mezcla entre Korn, Mötley Crüe y Savatage, y “Make My Day”, muy vacilona y rockera. No me gustó tanto que llevaran todos los coros pregrabados (aunque lo intentaran disimular, era bastante evidente), así como las guitarras rítmicas, pero supongo que eso va en gustos.

Dokken: buen cantante el ‘bajista’

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Media hora después de lo previsto, apareció la actual formación de Dokken: Don Dokken (voz), Jon Levin (guitarra), Chris McCarvill (bajo y coros) y “Wild” Mick Brown (batería). El ambiente era muy bueno y la primera canción en sonar, “Empire”, una de las más cañeras de su último trabajo, Broken Bones, caldeó más al público. Al contrario que Vanadine, el sonido de Dokken fue, de puertas para fuera, bastante bueno, aunque ciertamente costaba diferenciar la voz en según qué partes, aunque no creo que eso fuera un problema técnico. En este punto quiero ser totalmente claro y siempre desde el respeto: Don Dokken no tiene voz, lo que, unido a su falta de carisma (costaba arrancarle una leve sonrisa o más de tres palabras hacia el público), seguro que decepcionó a muchos de los allí presentes (servidor incluido).

Está claro que no le puedes pedir a un señor de 62 años que corretee por el escenario como cuando tenía 30 años, pero es que desde que salió se quedó casi la mayor parte del tiempo clavado en su micro central. Tuvo algunos problemas con sus monitores (no se escuchaba bien) y es comprensible que eso pueda afectar en su actitud al principio, pero es que se mantuvo así durante la hora y media que duró el concierto. ¿Y la voz qué tal? Se mostró absolutamente conservador y se dedicó a cantar los fraseos graves de las canciones, aquellos que estaban, en muchos casos, hasta una octava por debajo de los originales. Para que aquello tuviera otro color estaba el bajista, que se comió todas las voces medias y agudas, por lo que más que coros, fue él quien dotó de fuerza y brillo a las partes vocales. El bueno de Mick Brown también apoyaba con coros.

Matizado lo anterior, los Dokken de ahora son una auténtica apisonadora en directo. Jon Levin deja con la boca abierta por la facilidad con la que ejecuta los solos y la limpieza en general con la que ataca los riffs. Tira púas constantemente al público y, aparte de tocar como el virtuoso que es, conecta muy bien con el respetable. Me sorprendió la fuerza de Mick Brown, que machacaba las canciones con una rotundidad y una precisión geniales. Por último, Chris McCarvill ejerce su labor al bajo muy bien, pero como hemos dicho, si no fuera por él, las voces habrían sido un desastre.

El repertorio fue ganador, con mucho del Tooth and Nails y en el que, por supuesto, no faltaron los clásicos “Into the Fire”, “Dream Warriors”, “Breaking the Chains” o “In My Dreams” (estas dos últimas con Don también a la guitarra). Tenía miedo por la balada “Alone Again”, pero Don la cantó de una manera bastante correcta.

Salvando el (gran) detalle del estado vocal de Don, el concierto de Dokken fue entretenido, cañero, lleno de temazos del hard rock y con un buen sonido. Ojalá y a Don le quedara algo de voz, porque entonces la cosa habría cambiado radicalmente.

Setlist de Dokken (hemos creado una playlist en Spotify):

  1. Empire
  2. Into the Fire
  3. Dream Warriors
  4. Sunless Days
  5. Breaking the Chains
  6. The Hunter
  7. Kiss of Death
  8. Alone Again
  9. Too High to Fly
  10. Maddest Hatter
  11. It’s Not Love (con fragmento de “All Right Now” de Free)
  12. In My Dreams
  13. Tooth and Nail

Bises

  1. This Fire
  2. When Heaven Comes Down
César Muela

César Muela

Periodista y músico. Sr. Lobo en Xataka. Padre de Más Decibelios. También colaboro en RafaBasa.com
César Muela

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