Exodus regresan con su duodécimo álbum de estudio, Goliath, publicado el 20 de marzo de 2026 a través de Napalm Records, y lo hacen con la noticia que divide a los fans: la vuelta al micrófono de Rob Dukes, que sustituye de nuevo a Steve «Zetro» Souza. La pregunta que se hace la comunidad thrash es obvia: ¿merece la pena este regreso o es otro tropiezo más en la accidentada historia de la banda del Bay Area?
Rob Dukes: el punto fuerte
Lo primero que hay que aclarar es que Dukes no es el problema. Su actuación en Goliath es posiblemente la mejor de su carrera: gutural, feroz y con una versatilidad que pocos le conocían. En el tema que da título al álbum se luce especialmente, con una entrega que desgarra la garganta de un modo que va mucho más allá de lo que hizo en Shovel Headed Kill Machine (2005). Su estilo áspero y maníaco encaja perfectamente con la propuesta más pesada del álbum, y en los momentos en que las canciones le dan material de calidad, eleva el resultado notablemente.
Gary Holt y los riffs: destellos entre la mediocridad
Gary Holt es uno de los grandes compositores de riffs del thrash metal, y en Goliath hay momentos que lo recuerdan. «Hostis Humani Generis» suena a los mejores días de la banda: riffs afilados, veneno en cada nota y una energía que remite a los tiempos de Bonded by Blood. «Beyond the Event Horizon» es el corte de thrash más puro del disco y una de sus cimas indiscutibles. Sin embargo, el problema es que estos momentos conviven con riffs que se alargan innecesariamente, caen en clichés del género o simplemente no llegan a despegar. La colaboración con Peter Tägtgren en «The Changing Me» es un ejemplo claro: la promesa de una tormenta de velocidad se rompe con un estribillo que suena más a metal alternativo que a thrash.
Un disco sin cohesión ni memoria
El mayor pecado de Goliath es su falta de cohesión y de canciones verdaderamente memorables. El álbum oscila entre el thrash clásico, el doom sludge del tema titular (que, aunque interesante, sorprende más que convence), ciertos toques de funk en «Violence Works» y experimentos que no terminan de cuajar.
Con 54 minutos de duración, el disco se hace pesado: temas como «2 Minutes Hate», «Violence Works» o los casi ocho minutos de «Summon of the God Unknown» se sienten como relleno sin gancho. La banda tiende a abusar de sus riffs sin desarrollarlos, lo que genera una sensación de estancamiento que lastra el ritmo del álbum.
Lo bueno que tiene
No todo son malas noticias. Hay elementos que funcionan y que merecen reconocimiento:
- Tom Hunting ofrece una actuación monumental a la batería, especialmente impresionante teniendo en cuenta que lleva años luchando contra el cáncer.
- El bajo de Jack Gibson es más audible y presente que en cualquier otro disco de Exodus, aportando un punch de graves que enriquece el sonido.
- El tema «Goliath» incluye una sección de cuerda a cargo de Katie Jacoby que, aunque inesperada, funciona sorprendentemente bien dentro del contexto doom del corte.
- La producción de Mark Lewis es sólida, aunque varios fans y críticos echan de menos la magia característica de Andy Sneap, habitual en los álbumes de la banda desde 2007.
¿Merece la pena?
Goliath es un disco dividido que generará respuestas muy distintas según el oyente. Si eres fan acérrimo de la era Rob Dukes o de los Exodus más pesados y grooveros, encontrarás momentos muy satisfactorios. Si buscas la ferocidad compacta y memorable de sus mejores trabajos, probablemente te quedes con la sensación de que este gigante prometía más de lo que acaba entregando. No es un desastre, pero tampoco es el regreso triunfal que la leyenda de Exodus merece. Para los curiosos, el consejo es empezar por «Hostis Humani Generis», «Beyond the Event Horizon» y el propio «Goliath», y juzgar desde ahí si el resto del viaje vale el tiempo invertido.
Portada y listado de canciones

- 3111 04:08
- Hostis Humani Generis 05:21
- The Changing Me 06:14
- Promise You This 05:19
- Goliath 05:04
- Beyond the Event Horizon 05:16
- 2 Minutes Hate 04:55
- Violence Works 04:49
- Summon of the God Unknown 07:54
- The Dirtiest of the Dozen 05:09
Goliath tiene destellos del mejor Exodus —Dukes rinde al máximo, Hunting es un titán y los mejores riffs recuerdan los tiempos gloriosos— pero le sobran minutos y le faltan ganchos. Un disco desigual que satisfará a los fans incondicionales y que seguramente deje fríos al resto.






